librería municipal / sevilla

<< libreria Alfonso XII, 860 m2, 2010-2011 >>

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E N C I A M
proyecto
Jorge Gambini

ingeniería estructural
S4 ARQUITECTES

ingeniería industrial
Gemma Juanhuix

El edificio de la Nueva Librería municipal intenta responder a los tres desafíos que presenta el encargo. En primer lugar intervenir en un medio urbano complejo, de manera que la nueva construcción sea capaz de integrarse poniendo en valor las particularidades del sitio, construyendo una realidad nueva. En segundo lugar integrar un edificio contemporáneo en un medio definido por construcciones históricas de una fuerte presencia formal, sin que por ello la nueva construcción renuncie a su capacidad de expresar la cultura técnica de la época en que se erige. El ultimo desafío es la configuración de un esquema de organización capaz de articular un programa funcional actualmente en un acelerado proceso de transformación y posibilitar su adaptabilidad futura.

El edificio se emplaza un solar estrecho y alargado en el cruce de la calle Alfonso XII y Santa Vicenta María. La parcela es contigua al espacio abierto y arbolado, en Alfonso XII, del jardín de La Escuela de Estudios Hispanoamericanos. El edificio propuesto se define como un limite este del jardín y resalta la enfática simetría del la Escuela.

La calle Vicenta María presenta una morfología homogénea en su fachada este y un frente discontinuo al oeste, el evento de mayor interés espacial de esta calle se encuentra en el vacío abierto y arbolado en su cruce con la calle Teniente Borges; de no ser por dos pequeñas construcciones avandonadas, este jardín urbano ofrecería un frente continuo.

El edificio de la Nueva Librería Municipal de Sevilla se plantea como un edificio exento que actúa de manera especifica frente a cada calle. En la fachada de Alfonso XII se separa del edificio de la EEHA a la vez que cierra el espacio del jardín. En la fachada a Santa Viecenta María se separa de la pequeña construcción al norte dando continuidad espacial entre el espacio del jardín y de la calle. Esta posición, de la pieza arquitectónica, permite proponer una nueva configuración del espacio urbano, en la que espacio lineal de la calle Vicente Maria y el espacio cuadrangular del jardín pasarían a formar un espacio verde continuo, el edificio haría de pivote entre ambos y permitiéndoles conservar su especificidad. El aislar la nueva construcción permite recomponer la integridad urbana de la manzana. Finalmente se propone eliminar el aparcamiento de la calle Vicenta María con objeto de construir una acera peatonal en su fachada oeste.

El edificio toma de la EEHA su altura de coronamiento y su axialidad, así como una fachada que se expresa en la relación entre la estructura y los cerramientos. De la Iglesia de San Gregorio se copia su frontalidad hacia la calle Alfonso XII, que se expresa en un acceso frontal y jerarquizado, así como su posición como limite material del espacio abierto del jardín. El jardín de la EEHA es el elemento que articula los tres edificios, por lo que tiene un rol fundamental a la hora de definir la planta baja de la Librería que se diseña como un amplio porche abierto hacia el espacio arbolado. Para la definición de la zona de porche y de la zona vidriada, de recepción, se tomo en consideración la zona de canteros arbolados del jardín y la zona abierta entre estos y el edificio de la EEHA.

Hacia la calle Santa Vicenta Maria La Librería se manifiesta como una textura uniforme de lamas verticales de aluminio cepillado, que flota sobre el espacio diáfano de la planta baja que se abre en profundidad en sus extremos hacia el espacio circundante. Un segundo acceso en el extremo norte del edificio, vinculado a la cafetería permite la entrada de minusválidos y expande el espacio de la calle a través de la planta baja.

Se plantea una estructura metálica con luces de 13, 40 m lo que enfatiza la transparencia de la planta baja en relación con la aparente opacidad de las plantas superiores, invitando al acceso a la librería al vez que permite crear una gran vitrina de la actividad interior. Se ha liberado el edificio de divisiones generando espacios continuos y con una gran capacidad de transformación.

El funcionamiento propuesto toma en consideración el hecho indiscutido de que el libro a perdido protagonismo frente a las publicaciones digitales. De esta manera se ha concebido un edificio donde se plantea la consulta de publicaciones en tanto en formato facsímil en papel y digital. En este sentido se acompañan los anaqueles con puestos de consulta en ordenadores fijos, y con equipos portátiles que abren la posibilidad de consultar el archivo en cualquier parte del edificio generando iteraciones libres entre sus ocupantes. En el sótano se plantea un centro de reprografia y un pequeño archivo.

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